jueves, 30 de diciembre de 2010

El retrato


Cuando le pedí que me hiciera un retrato fue cómo entrar en un juego de inciertos resultados, pero me dije: ¡vamos a probar!. El ambiente invitaba a ello, era el final del verano del 2009 en La Bañeza, el calor empujaba amablemente a una apertura al exterior. Tras varios días de práctica de yoga, los sentidos estaban más afinados y mi mente analítica se había tomado unas pequeñas vacaciones. Con curiosidad me acerqué, pregunté y pude ver varios cuadros de otras personas del grupo, las cuales se mostraban encantadas con el resultado.

Para decidirme solo me quedaba superar una cuestión. La foto que servía de base al retrato requería posar a pecho descubierto y ese verano estaba con un par de kilos de más, me veía un poquito fondón. Solamente un poquito pero ¡que le voy a hacer!, y además, como dicen los que saben de esto, una foto nunca se sabe donde puede acabar, y menos en la era de internet donde nada desaparece para siempre.

Me pidió que posara como cuando miro hacia adentro, en realidad no me dijo que posara, sino que mirara hacia adentro, que hiciera lo que hago cuando miro hacia adentro. Tampoco estoy seguro de que me dijera eso exactamente, pero sí de que eso fue lo que hice.

Pasaron unas semanas de la vuelta a casa y una vez nos pusimos de acuerdo sobre el tamaño, recibí el lienzo. Había sido precedido por unos cuantos emails con la imagen y las reflexiones en primera persona de Loreto. Me contaba cómo había vivido el proceso creativo, lo qué había sentido, sus emociones, ...

La imágen me impactó y mucho más acompañada con aquellas palabras. El predominio del color marrón, que me atrapaba y envolvía completamente era inquietante si se le daba un significado de apresamiento, de atrapamiento. Me hablaba de anclajes antiguos y profundos que me mantenían inmóvil, apático y sin fuerza. Capas profundas, oscuras, viejas.... que me robaban la fuerza vital, mis ganas de vivir. Pero a su vez había vías de apertura a través de mis manos. Unos caminos para la comunicación con el exterior que abrigaban la esperanza. El conjunto era una imágen bastante equilibrada, que a mí curiosamente me transmitía calma. Se daba la paradoja de que la experiencia de Loreto al crear la imágen y la mía al verla no eran del todo coincidentes. Cuando se trabaja con símbolos pueden ocurrir estas cosas.

Sea como fuera, el resultado fue un auténtico revulsivo, no cabían escusas. Había que ponerse a trabajar y echar luz sobre estos anclajes. Evitar el trabajo cuando no eres consciente del problema, vale, pero una vez te haces consciente de él, hay que afrontarlo, o al menos eso es lo que yo pienso.
Nuestros mecanismos de autodefensa, para evitar el dolor, nos ayudan a tapar todas las cuestiones incómodas. Seguir en la rutina es lo más fácil y las viejas historias, mejor no tocarlas. Si hace falta nos autoengañamos y decimos que el resultado final no es tan malo, que si pones en una balanza lo bueno y lo malo, gana lo bueno. Y puede que así sea, pero también es verdad que todo verdadero cambio conlleva un período de crisis, donde nuestros apoyos se tambalean, lo que antes nos servía, ahora no nos sirve y sentimos ganas de volver hacia atrás, hacia la comodidad y la tranquilidad. Hace más calor en casa, en lo conocido, que afuera. Pero nos ponemos en marcha, nuestros sentidos están más alerta, hacemos cosas que antes no hacíamos, cambiamos nuestra rutina, superamos algunos pequeños miedos, uno tras otro, poco a poco, y al final llegamos a puerto, no se sabe ni cómo ni cuando pero hemos subido de nivel, hemos crecido, somos más sabios, más personas, ¡bendita crisis!

Decirlo es fácil, no tanto hacerlo. El estado ideal, es el de crisis permanente pero no hay cuerpo que lo aguante.

Yo creía saber cuales eran mis anclajes y me puse a trabajar sobre ello. Yo solo sobre mí mismo, y no me fue mal. Eché un poco de luz sobre mis razones y mis creencias, me volví a preguntar si mis principios eran todavía válidos, si me eran útiles, si me servían o por el contrario me esclavizaban. No es un tema fácil, pero uno consigo mismo enseguida llega a un acuerdo, a una solución de compromiso para no pasarlo muy mal. Y así zanjé el tema. No es que fuera inútil, que no lo fue, sino todo lo contrario, fue muy útil, solo que había una prueba que superar, “la prueba del algodón”.

Los objetivos por etapas son más fáciles de llevar. A veces, cuando pretendemos resolverlo todo de un golpe acabamos insatisfechos, solo por no cubrir todas nuestras expectativas. No apreciamos el importante avance que ha supuesto nuestro movimiento, lo que nos ha acercado hacia donde queremos ir. No hemos llegado pero, ¿es bueno llegar?, a veces pienso que lo interesante es seguir avanzando, sin pausa. Lo interesante no es llegar y detenerse sino caminar, llegar y seguir caminando, buscar la forma de seguir mejorando.

A los meses recibí un nuevo correo en el que Loreto me decía que mi imagen le pedía cambios y se había puesto a trabajar sobre ella. Mi sensación era que todavía estaba en tránsito y que no había lugar para un nuevo retrato, pero, ¿quien soy yo para decidir sobre este tema? Como ocurre con la belleza, no tiene que ser cómodo convivir con la capacidad de “ver”. Si el cuadro reclamaba cambios, ¿por qué no hacerlos?.

En esta ocasión las palabras que acompañaban a la nueva imagen no me revolvieron tanto , quizás porque decían algo que de alguna forma ya sabía: había cambios en mí pero se mantenían ciertos anclajes. En cualquier caso también tuvieron un efecto, un resultado positivo, que fue el de decidirme a hacer la “prueba del algodón”, dar un paso más, dejar que alguien mirara dentro de mis zonas oscuras.

Hay gente que comparte con amigos o personas cercanas sus dudas más íntimas y las cuestiones que más le preocupan. Al compartirlas se sienten más liberadas, no es que esperen la solución o el consejo (a poca gente le gustan los consejos) sino que el solo hecho de contarlas ya les ayuda.

Yo tengo un pequeño grupo de amigos con los que hablo abiertamente de estas cuestiones. Normalmente alrededor de una cerveza y comiendo un pincho. Esta vez quise ir más allá y quedé con un amigo psicólogo para que me echara un vistazo, no alrededor de una cerveza, sino en su consulta. Yo soy de esos que les da reparo ir al psicólogo, voy mucho al masajista pero al psicólogo... ¡en fin!. Me digo que no lo necesito, que yo ya sé mucho de estas cosas, que bla bla bla. Esta vez lo hice. Bien es cierto que era un amigo, pero lo que en definitiva cuenta es que me puse en sus manos.

No se desvelaron grandes secretos, ni traumas infantiles, ni nada aparentemente importante. Y si los había, ¡que nunca se sabe!, no parecían afectarme mucho. Ni siquiera quedamos para una segunda vez. Lo que sí hubo fueron matices, detalles, pequeños descubrimientos que me llevé conmigo y que dejé trabajando en mi inconsciente para ver que cambios producían.

Ahora pasado un tiempo escribo sobre ello con la sensación de que he dado pasos hacia adelante. Sigo quiescente, no soy un ser iluminado, pero como dijo alguien en un libro que acabo de leer: “No hay seres iluminados sino momentos de iluminación”, Getget.

Gurutz.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Saltos MASAI from Esteban Atilano on Vimeo.

Tierra y cielo, cielo y tierra

¿Qué tira más la energía de la tierra hacia arriba o la energía del cielo hacia abajo?

Energías que se complementan intercambiándose mutuamente.

No existe cielo sin tierra, ni tierra sin cielo.

Nos posamos si antes hemos alzado el vuelo,

volamos sabiendo que hay tierra para descansar.


Loretobs

lunes, 29 de noviembre de 2010

Maná


Comenzó a sentirlo en las plantas de los pies, como un cosquilleo que poco a poco fué subiendo por sus piernas, alcanzando su cintura, su vientre.
El corazón se puso en flor y cuando comenzó a cantar vió que salía por sus manos.
Para su sorpresa el infinito volvió, como lluvia caida del cielo. Ella abrió un paragüas porque no sabía como dejarse llenar por algo tan grande.
Desconocía que aquello ya estaba dentro de ella.

A pesar de no saberlo lo dejaba ser, y ocurría de forma natural,
como respirar, latir o estornudar cuando pica la nariz.

Loretobs

sábado, 9 de octubre de 2010

Levitaciones


Mi cuerpo es a la vez condición, oportunidad e impedimento; un punto de partida existencial para cualquier desarrollo espiritual”. Marina Abramovic


"Aunque el éxtasis nos trae el gozo, la debilidad de nuestra naturaleza al principio nos asusta y necesitamos ser resolutivos y valientes de alma... Ocasionalmente he podido resistirme, pero a coste de un gran agotamiento, por lo que luego me sentiría como si hubiera estado luchando con un gigante poderoso.

Otras veces, la resistencia ha sido imposible: mi alma se ha ido, es más, como una norma mi cabeza tampoco sin mí puede evitarlo; a veces mi cuerpo entero ha estado influido hasta el punto de ser elevado desde el suelo. Parecía que cuando intentaba resistirme una gran fuerza me levantara. Confieso que me metía de lleno un gran miedo, un gran miedo es más al principio: viendo un cuerpo que se eleva de la tierra, aunque el espíritu se detiene (con gran dulzura como sin resistencia), los sentidos no se pierden; al fin era tanto yo como poder ver que estaba siendo elevada... Después el éxtasis se terminó, Tengo que decir que mi cuerpo parecía a menudo flotar, como si todo el peso hubiera ido, tanto que de vez en cuando apenas supe que mis pies tocaban el suelo..." Santa Teresa de Jesús

viernes, 8 de octubre de 2010

Sobre la Quiescencia


En La fábrica de lo absoluto, novela que Karel Capek escribió en 1922, se habla de la creación de un carburador atómico que extrae energía a partir de la materia que desintegra, dejando en el proceso un residuo: Dios.
“ Imagínate que lo Absoluto está contenido en la materia en forma latente, como si dijéramos en estado de energía potencial; o bien, sencillamente, que Dios es omnipresente y que, por tanto, se halla presente en la materia, en cada molécula de materia. Y ahora imagínate que destruimos totalmente un trozo de materia, en apariencia sin residuos, sin ningún desperdicio. En este caso, si la materia es, en efecto, un conjunto de masa y espíritu, se destruye solamente la masa y queda un remanente indestructible: el Absoluto puro, liberado y activo. Queda un residuo sin descomposición química posible, un residuo del cual no se puede hacer un análisis especial, que no tiene peso atómico ni afinidades químicas, que no obedece a las leyes de Mariotte ni posee absolutamente ninguna de las propiedades de los cuerpos físicos. Queda Dios en estado puro. Una especie de nada química que actúa con extraordinaria energía. Por ser inmaterial no está ligada por ley material alguna. De ello se deduce que puede manifestarse de forma antinatural y en cierto modo milagrosa”

Y es que Dios, según las premisas del libro, está fundido con la materia, de forma que, al eliminar la materia para obtener energía, se genera un proceso en el que el Absoluto, lo Divino, el Espíritu contenido en ésta, queda liberado, manifestándose así la divinidad en el entorno del carburador. De esta forma, la gente que trabaja o vive cerca de estos artefactos comienza a experimentar un éxtasis místico, levita, adquiere la capacidad de obrar milagros, de profetizar... se ve impregnada del espíritu liberado y esto hace que cambie su vida.
Finalmente esta tremenda expresión liberada y arrebatadora de la divinidad produce un caos mundial terrible, en donde se considera que es mucho mejor que lo Absoluto se encuentre en donde se ha encontrado siempre, es decir, escondido y, en definitiva, quiescente, latiendo en el ser, en la materia, como un potencial subyacente, ya que no podemos abordar la fuerza tan terrible de su presencia infinita desvelada absolutamente, invadiendo toda nuestra finita fisicidad.

El proceso creativo podemos considerar que tiene en sí mismo, en su funcionamiento, algo de la capacidad de esa máquina, del carburador imaginado por Capek. El o la artista vendrían a ser como estos carburadores que transforman la materia, serían aquellos que indagan en el potencial quiescente que la contiene, los mediadores que hacen posible la liberación total o parcial de ese potencial.

“Son conocidas- dice Bernardo Pinto de Almeida- las expresiones atribuidas a famosos escultores (desde Miguel Ángel a Rodin) en que su ejecución, su trabajo, era un intento de liberar el alma de la piedra, dándole la forma que ella pedía, dejando hablar en ella a un soplo vital que, en bruto, la bloquearía. Esta metáfora alude a la noción de que hay algo ya en los materiales que sugiere (o reclama) el surgimiento de una forma. Y que el momento del acontecimiento de la obra se constituye en el instante en que la imaginación potencialmente contenida en la materia encuentra (fortuitamente) aquello que, por la intervención de su imaginación, la descubre, igual que el príncipe que despierta a la bella durmiente”.

Se puede tratar de un proceso de rendición a la materia que nos percibe y que cuando dejamos de mirar como algo ajeno, rindiéndonos a ella, nos puede llegar a hablar como si fuera parte de nosotros mismos. Desde ahí, desde esta actitud, se puede dar una comprensión de lo que se va manifestando en el proceso creativo, en la acto de interactuar con la materia, de dejarla y dejarnos fluir en permanente conexión con ella, a través del surgimiento de una imagen, o de un objeto. Conectarse con lo que se haya quiescente o, en definitiva, latiendo entre nuestra fisicidad y la de la materia que presenciamos, que se manifiesta y, a su vez, nos presencia, dándole unidad, aunando. Liberar o, tal vez simplemente, dejar ser y mostrar esa energía potencialmente contenida.
Como si una pintura fuera una especie de crisálida, contenedora de una imagen, de un Absoluto, al que hay que dejar tiempo y silencio para vislumbrar, hasta que, tal vez, llegue un día en el que la imagen alumbre, sin más; y, lo que estaba quiescente, estalle irradiando su energía, como la de un agujero negro, devoradora e implacable, o como la de una semilla, mostrando su esplendor cuando deviene en fruto o flor aquello que la contiene.

Loretobs

lunes, 10 de mayo de 2010

El océano sin tierra






El paso de las almas,
de los cuerpos, que son los que caminan
o lo que se hace caminar.
Su tránsito.
Existen muchos modos de caminar,
la resistencia a traspasar al otro lado,
la culpabilidad, la desconfianza, el dolor,
la inseguridad, el miedo, el abandono,
la rendición…
Matices que pueden teñir una vida entera,
que tiñen un tránsito,
y que pueden alcanzar al otro lado,
cuando dejemos el color y el caminar se vuelva gris
o negro
o blanco.
¿Por qué no probar más actitudes que las que usualmente utilizamos?
La creatividad está a nuestro alcance, comienza en una, en uno.
Mejor experimentar la vida que dejar que la vida experimente con nosotros.

Loretobs.

lunes, 3 de mayo de 2010

Imaginando almas


Imagen de Lourdes Carcedo extraida de su proyecto Del Nushu al blog:palabras de mujeres. Realizada a partir de las siguientes palabras que yo le envié: "Poner en luz".


¿Es tendencia hablar de un tema universal como lo es el alma humana?

¿Está de moda en las galerías?

¿Vende en las Fundaciones de Arte, en las Instituciones?

¿Les interesa a los comisarios, nuevos grandes gurús del arte, a los críticos?

Todas estas y otras preguntas y dudas me asaltan. ¿Qué puedo aportar yo que no hayan dicho, escrito, pensado, manifestado, esculpido, pintado, fotografiado, reproducido… ya tantos filósofos, artistas, sabios… Sólo puedo proponer mis imágenes “imaginando almas” y cada alma que imagine.

Me quedo con las palabras finales que pronuncia Charles Chaplin en su magistral película "El Gran Dictador":

Hanna ¿puedes oírme? Estés donde estés... ¡mira a lo alto! ¡Mira a lo alto, Hanna! ¡Las nubes desaparecen! ¡Aparece el sol! ¡Salimos de la oscuridad hacia la luz! Estamos forjando un mundo nuevo, un mundo más dulce, un mundo en el que los hombres abandonarán su odio, su codicia y su brutalidad. ¡Mira a lo alto, Hanna! El alma del hombre ha conquistado alas y ya comienza a volar... Vuela hacia el arco iris, hacia la luz de la esperanza... ¡Mira a lo alto, Hanna!

¡Mira a lo alto!

Lourdes Carcedo, www.lourdescarcedo.com

martes, 13 de abril de 2010

LAÍN EL FATUO, "EL AMIGO DE LOS DEMÁS"


Congraciado con los que tienen la gracia, con los que no la tienen, congraciado con los desgraciados. También congraciado con todos los demás.

Laín el Fatuo, “el amigo de los demás”, comía mortadela en lo alto de una tapia. Los niños le miraban y, admirados de lo alto que se había subido ese señor propagaban sus exaltados gritos hasta los rincones más ocultos, aquellos que sirven a los intereses ocultistas de los gatos comunes más huidizos.

La mortadela está muy buena, hace sol en cielo azul y un poco de brisa, dos mujeres verifican bajo un portal la textura de una tela, un taxista muy joven ajusta una foto en el salpicadero junto a un ambientador cuyo diseño humilde está correctamente resuelto. Quizá una rana esté croando…

Cualquiera que ponga la debida atención puede escuchar una rana ahora.

Qué Gracia.

La panadería está abierta aún a estas horas, y la verdad es que venden muchas otras cositas que parecen apetecer mucho a quienes hacen cola alrededor del edificio esperando su turno. Chucherías, pastelitos, regalitos, pollitos vivos, lencería de muñecos, revistas, libros de cocina, menaje desechable, un mono, herramientas para desatrancos caseros, material pesado de carnicería, gafas 3D, perritos suecos, zapatillas de suela despegable, y muchas otras cositas más.

Laín el Fatuo, salta de la tapia entre estrépito de palomas y botellas de vino espumoso que explotan dentro de bolsas de plástico anónimas, la calle se ha animado de repente. Laín entra en la panadería y alzando un papel pequeño con una cifra dice:

—¡El mil!
—Sí, ¿qué desea?
—Ya que lo dices, te deseo a ti pero no te inquietes, mi deseo es puro y verdadero, un deseo que me conecta a La Fuente ante la mera evocación de tu presencia. Mi deseo es tu bien, que tengas una vida creativa y plena. Deseo fundirme en tu campo aúrico, sintonizar tus canales bioeléctricos, viajar a través de tus células y embriagarme con sus destellos, deseo hacerme mermelada no demasiado dulce en tus fluidos, explorar el Bardo desde lo más profundo de tus úteros…

En este punto el portador del número mil dieciocho exclama:

—Y si yo hubiese sido el que te hizo la pregunta, ¿de qué manera habrías procedido?

Laín el Fatuo dice:

—Pero nosotros no estamos allí.

Todas las bombillas de las farolas circundantes estallaron al unísono en ese momento creando un cortísimo y opaco estruendo, y la estructura acristalada de un balcón apócrifo cayó solemnemente como una estatua antigua sobre un camión de mudanzas unificando los sonidos del cristal y la chapa en una frecuencia desconocida. Los pájaros abandonaron el lugar inmediatamente.

E inmediatamente regresaron…

Fran Rubio,13/4/2010
extraído de http:// franrubio.blogspot.com

La imagen que capta el alma




No cabe duda de que somos energía sutil materializada, que estamos en constante relación e intercambio con nuestro entorno energético material.
No cabe duda que habitamos todos (rocas, plantas, animales y máquinas) en el mismo planeta, que somos uno con él y que a través de esta red energética nos transformamos, interactuando con el entorno.
La intención sanadora acompañada de la acción que se realiza a través de cualquier materialización tiene eficacia, es un echo científico, en esto se basan las terapias actuales.
Una fotografía, de alguna manera capta parte de nuestra alma, como decian los primeros indígenas fotografiados, y la acción amorosa de su transformación artística, en bellas composiciones llenas de luz, son sin duda un canal para la armonización de la energía sutil que reflejan.
Este es un arte de nueva era, aún sin catalogar, que emerge con fuerza en muchas disciplinas y lo más importante es que no solo obedece a la belleza estética o conceptual, sino que surge de la necesidad y demanda del planeta que somos todos, para conectarnos en la paz y el amor.
Yo me siento conmovida y más feliz contemplando la obra de Loreto Blanco Salgueiro.

CarmenMalvi
hacedoradealas.blogspot.com

Puestas de luz

Este blog nace como un espacio para compartir con aquell@s que deseen dejar sus comentarios, reflexiones, sugerencias al trabajo que realizo, o al trabajo que he podido realizar con su imagen como motivo.
Quizás el proceso vital que se desencadena tras la elaboración de una imagen personalizada, una "puesta de luz", produzca el deseo de comunicarse y reconocerse junto a otr@s que se encuentran en un proceso similar.
Mientras tanto en la web seguiré incluyendo las imágenes que voy realizando.
Gracias a tod@s l@s que me han permitido realizar este trabajo y abrirme sus almas.

Loretobs
http://loreto.webcindario.com