
Comenzó a sentirlo en las plantas de los pies, como un cosquilleo que poco a poco fué subiendo por sus piernas, alcanzando su cintura, su vientre.
El corazón se puso en flor y cuando comenzó a cantar vió que salía por sus manos.
Para su sorpresa el infinito volvió, como lluvia caida del cielo. Ella abrió un paragüas porque no sabía como dejarse llenar por algo tan grande.
Desconocía que aquello ya estaba dentro de ella.
A pesar de no saberlo lo dejaba ser, y ocurría de forma natural,
como respirar, latir o estornudar cuando pica la nariz.
Loretobs
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